- El alto funcionario por los DD.HH de la presidencia encargada, afirma que “las sentencias dictadas por el írrito TSJ, en procesos en los que no se cumplió ninguna garantía procesal, se enmarcan en una estrategia política del régimen de facto para confeccionar una oposición a medida y conveniencia, poniendo a la cabeza de las principales organizaciones políticas a personas que no representan la voluntad de las bases de esas organizaciones
