
“Estaba asustado”.
16 de agosto de 1995. Semifinales de Copa Libertadores. Estadio Monumental. River supera 1-0 a Atlético Nacional de Medellín en el partido y hay definición por penales para definir el rival de Gremio en la final. Las tribunas rugen. René Higuita se para frente a la pelota. Es el primer penal para los colombianos luego de la conversión de Marcelo Gallardo. Un momento clave. Germán Burgos se golpea el pecho con ambos puños, pone caro de malo, escupe y le grita algo a su colega. Quiere revancha luego de que una semana antes Higuita le metiera un épico gol de tiro libre (a los 7 minutos) para el 2-1 en Medellín. Otra vez, René parece no inmutarse y patea como si estuviera en el campito con amigos: suavecito, alto y casi al medio. En la jerga futbolera, la “pica”, cuando hacerlo en aquella época era una absoluta rareza. Burgos se contorsiona para ir atrás con su mano y llega a tocarla, pero no puede evitar que se meta.
Por infobae.com