Una calle vacía en el céntrico barrio lisboeta de Alfama. Santo António, la fiesta más alegre de Lisboa, es este año una fecha con tristeza y vacío por el coronavirus, que ha obligado a imponer restricciones que los vecinos asumen adaptando la verbena para seguir asando las tradicionales sardinas, aunque haya que hacerlo a la puerta de casa. EFE/ Cynthia de Benito