Las manifestaciones desatadas a raíz del alevoso homicidio de George Floyd, perpetrado por un policía en Minneapolis, frente a la mirada impertérrita de otros tres uniformados, ya llegan a su décimo día y, la combinación de estos hechos con la pandemia, una compleja situación económica, y la polarización política de la nación, exacerbada por la cercanía de las elecciones presidenciales en noviembre, definen un cuadro muy preocupante para la democracia y el ejercicio de las libertades ciudadanas en los Estados Unidos.