Todos, todos estamos sufriendo en estos meses de las desastrosas consecuencias de la pandemia china en nuestras vidas, en nuestros hogares, en nuestras sociedades, en la economía mundial en medio de la zozobra de saber cómo será el mundo post corona virus, en base a qué estructura político-social se regirá el mundo del mañana. ¿Qué ideología y qué potencia mundial regirá nuestros destinos? Lo que sí es cierto es que nada será como era antes de la pandemia. ¿Empeorarán nuestras instituciones democráticas, nuestras libertades, los derechos humanos? Un debate profundo acerca de los peligros está comenzando a aflorar en Europa y en los EE.UU. El verdadero peligro, hoy en día, es que si escuchamos suficientes mentiras, ya no reconocemos la verdad. Es por eso que el gran Jefferson reiteraba que “el precio de la libertad es su eterna vigilancia”.