La justicia iraní ha logrado acaparar la atención de la sociedad en el mismo momento en que el país vive una segunda ola de la Covid-19 peor que la anterior. Ayer, el sistema judicial anunció que durante la mañana se había llevado a cabo la ejecución de un hombre acusadode vender información a los servicios de inteligencia extranjera sobre el general asesinado Qassem Suleimani. Esta noticia llegaba después de que se confirmara que el Tribunal Supremo había aceptado reabrir el juicio a los tres jóvenes condenados a muerte por participar en las protestas de noviembre. Su sentencia había movilizado a los iraníes. Un hashtag de Twitter que pedía el fin de las ejecuciones se utilizó siete millones de veces.
El nombre de Mahmud Musavi Majd saltó a la prensa iraní semanas atrás cuando se anunció que sería ejecutado por “traición a la patria”. En ese momento se hablaba de que este hombre habría recibido dólares para rastrear información en Siria de “comandantes y su movimiento, áreas de importancia geoestratégica, códigos y claves”. Estos datos llevaron a que se le relacionara inmediatamente con el asesinato de Suleimani en Bagdad el pasado tres de enero, cuando fue atacado desde un dron estadounidense.
Dos observadores iraníes, que por razones de seguridad pidieron no dar su nombre, coinciden en que estos movimientos de la justicia están llamados a mandar mensajes muy claros a la población en estos tiempos confusos. “Quieren evitar cualquier tipo de protestas a través de ejecuciones que atemorizan a la gente”, concluyó uno de ellos.
