Marzo de 2001. Marcelo Luján llega al aeropuerto con las valijas y se sube al avión. Se baja en Madrid. Lo esperan algunos amigos. Tiene un dinero que obtuvo por la venta de un departamento. Quiere dedicarse a la escritura. Ese es su objetivo. “Y necesitaba irme, no a la mierda, sino a vivir a otro país”, cuenta ahora, en diálogo telefónico con Infobae Cultura. Aún es “un argentino viviendo en España”, esa identidad doblada cuyas puntas tocan ambos países sigue intacta en él. “Madrid me gustó mucho, se parece mucho a Buenos Aires, tiene una oferta cultural interesante. Para vivir es una gran ciudad. No todas las ciudades que son lindas están buenas para vivir. Para un laburante, quiero decir”, agrega.
