Investigaciones recientes publicadas por el comisario Iván Simonovis, demuestran que, desde hace años, el terrorismo mundial se mueve con cédulas y pasaportes venezolanos, entregados por los cubanos, que son los encargados en el país, de manejar todo lo referente a los procesos de identidad personal de los nacionales. Obtener estos documentos legalmente es casi una tarea imposible. Es fácil para los terroristas y guerrilleros, tal como se comprobó con Alias “Garganta”, matarife del ELN, un ejército insurrecto armado y protegido por la tiranía, y con los papeles de nacionalidad venezolana en regla. Igual el testaferro mayor que al caer en cabo verde, despegó un vuelo de la cancillería con pasaporte diplomático y nacionalidad venezolana.