Las amenazas proferidas el pasado cinco de julio por quien ocupa el sitio número uno entre los centenares de generales y almirantes que pueblan la república, han dado lugar a las más variadas lecturas. Para unos, persigue ahuyentar a una temida mayoría opositora de las urnas electorales, para otros, demostrarle públicamente su fidelidad al Golem gobernante para asegurarse la continuidad en el alto gobierno, y no faltó quien especuló de una advertencia ante sospechadas fisuras en el ambiente de los cuarteles.