Tengo 47 años. Viví el Período Especial en La Habana. Eso te da pedigrí para reírte de cualquier otra crisis que venga de frente, estés donde estés. Digo yo que no es lo mismo si lo viviste en Oriente. Allí siempre hay a mano una vianda, un coco, un tamarindo o un mango. En la capital sólo había hambre, camellos y oscuridad.