En la vida de cada uno llegan momentos en que ya no pueden matizarse las cosas. Sea respecto un trabajo, el futuro de una relación o el compromiso de cara a cualquier causa, dichos instantes nos exigen asumir posturas claras. Cuando se está ante la encrucijada, visualizando los caminos divergentes, no queda más que decidir sabiendo que las consecuencias se posarán sobre nuestros hombros.