El problema -la verdad sea dicha- es que siempre estamos de retro, cambiando la estrategia propia por la del dictador de turno. Así ocurrió en diciembre de 2005, cuando la estrategia de colocar en alto relieve las truculencias e irregularidades urdidas por el aparato de Chávez que imponía su esquema de manipulaciones en el CNE, se cambió en enero de 2006. ¿Se acuerdan que de la abstención de 2005, con el fin de desequilibrar el régimen chavista, “saltamos en garrocha a Maracaibo”, donde se resolvió que de una encuesta emergería el candidato presidencial entre Rosales, Teodoro y Borges?.