La creciente escasez de gas propano en todo el territorio nacional provocó el regreso a los fogones de leña y las cocinas improvisadas, especialmente en el interior del país donde los ciudadanos hacen maromas para conseguirlo.
De acuerdo con la encuesta realizada por el Observatorio Venezolano de Servicios Públicos (OVSP) en las 10 principales ciudades del país, durante los meses abril y mayo de 2020, al menos 93.2% de los ciudadanos utiliza gas doméstico como medio para cocinar, lo que reafirma este método como la principal opción. Sin embargo, solo 18.1% de los usuarios cuenta con acceso directo a través de tuberías y 7.8% lo adquiere mediante la recarga comunal para urbanismos y complejos residenciales. El 74% restante padece la escasez del servicio por las constantes fallas en el suministro y la distribución.
La doctora Ana Araujo, especialista en asma, alergia e inmunología, explicó que el humo de la quema de leña, basura o elementos vegetales, daña el sistema respiratorio y que se trata de un tema ampliamente estudiado y documentado. “Muchas de las personas que crecieron cocinando a leña desarrollaron asmas y enfisemas en la vida adulta, sobre todo cuando permanecían a lo largo de toda su vida cocinando a leña”, detalló Araujo.
La especialista en inmunología también detalló que quienes se mantienen expuestos al humo de la quema de leña terminan ocasionando la destrucción del tejido pulmonar, que es lo que actualmente hace el cigarrillo. “Anteriormente lo hacía el cocinar a leña, pero al desaparecer solo lo produce, prácticamente, el cigarrillo.
Araujo explicó que no solo se ve afectada la salud de quienes se exponen al humo, sino que también trasciende a la economía de las familias por la falta de insumos, el incremento de los precios y el deterioro del sistema de salud; lo que impide el cumplimiento del tratamiento médico. “Cuando empiezan a tener sus crisis asmáticas tienen que acudir a las emergencias que se saturan y no tenemos actualmente sistema de salud”.
Vía: 2001