Las cámaras de TV y los teléfonos celulares registran los festejos del campeonato de la Serie A italiana de los jugadores de la Juventus en la intimidad del vestuario, y en el medio de ellos, sin gritar, muy tranquilo, el entrenador Maurizio Sarri aparece bañado en la espuma del champagne pero sin poder dejar de lado su eterno acompañante, el cigarrillo.
