Un grupo de países democráticos de distintos continentes expuso el jueves 14 de agosto 2020 un documento donde plantean una solución a la crisis terminal que hoy sufre el pueblo venezolano. Dice el documento en cuestión: “Nosotros, un conjunto de países preocupados por la situación de Venezuela, incluidos miembros del Grupo de Lima, el Grupo de Contacto Internacional, la Unión Europea, Estados Unidos y otros actores, instamos a todos los venezolanos, de todas las vertientes ideológicas y signos partidarios, ya sean civiles o militares, a poner los intereses de Venezuela por sobre las cuestiones políticas y participar de manera urgente en un proceso definido e impulsado por los venezolanos para establecer un gobierno de transición inclusivo que posibilite que en el país se lleven a cabo elecciones libres y justas tan pronto como sea posible. La realización de elecciones únicamente para la Asamblea Nacional no representa una solución política y, en cambio, podría agravar la polarización en una sociedad que ya está dividida”. Efectivamente, Venezuela requiere una solución política a la crisis y ello pasa necesariamente por la realización de elecciones libres y competitivas para la presidencia de la República y la Asamblea Nacional. Con la elección exclusiva de esta última instancia los fundamentos de la crisis quedarán intactos. Por eso es que luce una ingenuidad el planteamiento de que hay que participar como sea y en las condiciones que sea. En nuestro criterio no vasta votar, hay que elegir y ese derecho hoy no existe.