Juan Guerrero: Oscurantismo cultural

En 1980 visité la iglesia de san Pedro y Donato, en la pequeña ciudad de Arezzo, en el centro norte de Italia. Mientras apreciaba las antiguas pinturas, observé la figuravirginal de la madre del crucificado. María tiene un rostro radiante aun en el calvario que le toca vivir. Pero el rostro que sirvió de modelo al artista fue el de Tita, una prostituta y cortesana de baja ralea, quien fue la madre de Pietro Aretino(1492-1557), el abandonado niño y joven vagabundo y limosnero, “azote de príncipes y nobles”, autor de una de las más grandes obras de la picaresca, Los Diálogos putescos o Diálogos del divino Pedro Aretino.

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Author: Pablo Perez