La masonería y el marianismo eran dos vertientes determinantes en la Fuerza Armada venezolana. Incluso cohabitaban. Pertenecer a una logia les daba a los oficiales la misma importancia que los jóvenes a las fraternidades estudiantiles; además el aura de misterio y símbolos, mientras el marianismo los revestía del cumplimiento a la fe católica, con sus respectivas misas en las capillas de los cuarteles.
