Desde la publicación de lo que sucedía en el municipio Seboruco del estado Táchira, específicamente en las aldeas donde miembros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) hicieron reuniones con las comunidades, la respuesta por parte del mal llamado protector del Táchira y de algunos seguidores del chavismo en Caracas fue negar los hechos, culpar a los Estados Unidos de intromisión y asegurar que Venezuela defiende su soberanía. Pero la Fuerza Armada se activó al día siguiente y el 28 de julio hizo presencia con gran cantidad de uniformados en dos municipios con denuncias de presencia guerrillera.
