Cuando el liderazgo político no basta para afrontar las circunstancias, la sociedad organizada debe acudir en su auxilio. Por más de veinte años, de aciertos y desaciertos, hemos librado una lucha titánica contra un modelo político, encargado de destruir nuestro país a nivel social, institucional y político. Ya los partidos están siendo demolidos por el régimen, incluso desde sus interioridades. Así, es necesario que concursen otros factores extraordinarios para el esfuerzo común frente al proyecto totalitario, cosa que el régimen liga no ocurra, porque allí estaría realmente su derrota.