Por estos días surge (resulta natural) la diatriba en torno a si se vuelve o no a clases en septiembre. Los profesores en las angustias vitales, en la supervivencia; los estudiantes divagando acerca de su prosecución académica en universidades, liceos y escuelas (en estas últimas el sopor lo soportan padres y representantes mayormente); las autoridades en su doble función de dolientes (supervivientes) y preservantes institucionales.