1- Intelectual, académico, maestro, militar profesional, policía de investigación técnico o dirigente político más o menos normal, se convierte en un asesino, torturador o cómplice de estos crímenes. Es lo habitual en regímenes totalitarios; pero siempre asombra saber que gente que circulaba por las mismas calles que uno, a lo mejor paseaba por los mismos parques o iba a los frecuentados cafés, se revelan como delincuentes a todo meter.