Nicolás Maduro manda pero cada día que pasa gobierna menos, literalmente el país se le escapa de su control porque no puede resolver casi nada de la descomunal crisis en las que nos metió. El tema de la hiperinflación no encuentra techo y la atención hospitalaria pública que ya era considerada como crisis humanitaria se ha agravado con la pandemia, el padecimiento de la población por falta de agua, electricidad, gas, gasolina y en general todos los servicios no van a encontrar mejoría ni solución con Maduro en el poder, porque carece de equipo, recursos y credibilidad, sin embargo su estrategia para mantenerse ilegítimamente en Miraflores con un país en ruinas pasa por la realización de unas elecciones parlamentarias que no son creíbles, imparciales y no cuentan con apoyo en Venezuela ni en ningún gobierno del mundo democrático y libre.