De cuando en cuando me topo con una argamasa de hechos e ideas que pone en aprietos la difícil tarea, querido lector, de escribirte estas “postales del corazón” que te escribo todas las semanas, en aras de facilitar (al menos es mi intención) la comprensión de esta realidad no dosificada, para poder tomar buenas decisiones y hacernos expectativas razonables del futuro. Y es que la tarea se torna hosca cuando nos encontramos en medio de la puja por repintar la realidad, que protagonizan quienes otrora fueran vitoreados por tirios y troyanos, pero que hoy son percibidos como aquello que se aferra al poder de cualquier forma para mantener su vida privilegiada y desconectada de las grandes mayorías.