Este domingo, el Washington Post se hacía eco del disgusto que en la Administración norteamericana había producido la misión diplomática enviada por el alto representante de la Unión Europea para asuntos exteriores y política de seguridad, el español Josep Borrell, a Venezuela. Los dos diplomáticos europeos enviados, de nacionalidad española, llegaron a Caracas con el objetivo de conseguir que Maduro posponga las elecciones legislativas programadas para el 6 de diciembre a cambio de que la UE, como le había pedido el venezolano, supervise la limpieza de las mismas. La idea de Bruselas es la de aprovechar ese tiempo para que el régimen mejore las condiciones en las que las elecciones se celebrarán hasta permitir que Europa pueda certificar que se respetaron las mínimas condiciones democráticas.