Las sanciones sirven y siguen mellando en el equilibrio del régimen. Aquellas frases premonitorias sobre caídas estrepitosas o políticos moribundos solo fueron utilizadas para avivar falsas esperanzas y elevarnos en un morbo poco provechoso. Los seudomonarcas fallecen cuando les toca y abandonan el poder cuando quieren. Solo la presión continua y las estrategias precisas logran en su momento girar el destino y cambiar la historia.