En días pasados, desde el aparato comunicacional de la Asamblea Nacional, fue anunciado el Proyecto de Ley Orgánica de Hidrocarburos, cuyo contenido desconozco, como el resto de mis colegas de la Fracción Parlamentaria 16 de Julio. Mal comienzo para plantear un instrumento tan importante, porque se supone que ha de ser compartido con quienes estamos también llamados a discutirlo y, si fuese el caso, aprobarlo mediante una votación calificada. A menos que se le crea una pieza perfecta de inmediata sanción que ni si siquiera puede ser objeto de deliberación alguna, previo estudio concienzudo de la materia.