Este término ucraniano es extraño para nosotros, pero tiene una gran validez para interpretar lo que ocurre en Venezuela. E, irremediable, nos familiarizaremos desgraciadamente con él. Antes de la II Guerra Mundial, hasta doce millones de personas murieron de hambre en la República Socialista Soviética de Ucrania -por eso allí se acuño ese término- y otras regiones el imperio comunista en formación. En las redes digitales está la información básica, incluyendo la profusa propaganda del Partido Comunista de Canadá para negar todo lo ocurrido entre 1931 y 1932, tras la intensa colectivización forzada. Fue un acto deliberado de Josep Stalin a objeto de imponerse en las vastas regiones, en paralelo con los llamados “procesos de Moscú”, tristemente famosos, donde el “Padrecito de todo los pueblos” liquidó toda disidencia, aún las más mínimas, en la conducción del partido. Después, fue una práctica que se hizo hábito y el término ucraniano se populariza para particularizar el genocidio en el que incurrieron con toda la deliberada, calculada y desalmada intención.