La pandemia desnuda la pobreza y el hambre en Venezuela

Un móvil colgado en el corredor de su casa es lo primero que se aprecia al ingresar. Tiene escrito en letras blancas un mensaje simple, pero esperanzador; “Dios bendice este hogar”. La inscripción no es un simple mantra ni es un relleno para el adorno de arcilla sino más bien la confirmación de fe de toda una familia que, en medio de la pandemia, depende más que nunca de la gracia divina. “Se trabaja cuando se puede. Se come lo que hay”, es la frase de resignación que dice el señor Álvaro González, habitante del sector Los Moyetones Uno, cuando se le pregunta cómo se vive con coronavirus.

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Author: El Reportero Anónimo