El afán de realizar elecciones parlamentarias que, ciertamente, en circunstancias normales, están previstas constitucionalmente en la fecha anunciada del 6 de diciembre de 2020, “llueva, truene o relampaguee”, es una justificación acomodaticia, un formalismo utilitario del régimen usurpador para aferrarse al poder a cualquier precio. Pese a las condiciones generadas por la pandemia de covid 19, las carencias y el colapso crecientes de todos los servicios públicos, Maduro y sus cómplices pretenden “recuperar” y dominar el poder legislativo a favor del chavismo, con los “alacranes” y la “falsa oposición” de farsantes, sumisos y oportunistas, a cambio de unas monedas, cuales Judas Iscariote al traicionar a Jesús y llevarlo al suplicio de la crucifixión.