La destrucción de Venezuela salta a la vista. De estar, junto a Argentina y Chile, entre los países de mayor ingreso por habitante de América Latina en 2012 –estimación basada en la Paridad en el Poder Adquisitivo (PPA) de sus respectivas monedas–, la Encuesta de Condiciones de Vida (ENCOVI), levantada por la UCAB, la ubica, hoy, en el “sótano” de la región, apenas por encima de Haití, pero con una tasa de pobreza –como porcentaje de la población– más alta. Esto se explica porque ese ingreso medio se distribuye de manera más injusta que en los demás países, salvo Brasil. Debe sumarse a ello la falta de agua, luz, gasolina y de seguridad, para comprender el horror en que viven los venezolanos. La economía está en el suelo. La del subsuelo –petrolera– no podía estar peor. Extrae, actualmente, la séptima parte de lo que extraía en 2012. Para finales de año, la deuda pública externa será casi veinte (20) veces el monto de las exportaciones totales; esta relación era de 115%, en 2012.