En las sociedades agropecuarias que precedieron a la Primera (I) Revolución Industrial de fines del siglo XVIII en Europa y Norteamérica, la generación de la riqueza de las naciones se gestaba a partir de la tenencia de la tierra. La actividad económica y la producción y el ingreso nacionales giraban alrededor de la agricultura y la cría. La industrialización en la producción de bienes provocó un salto cuántico enorme en el crecimiento y el progreso de las naciones. La incorporación de hilanderías en la industria textil y la energía generada por el vapor ensancharon la riqueza de las sociedades que lograron industrializarse, mientras aquellas de extracción agraria empezaron a rezagarse en su desarrollo socioeconómico. El valor agregado de la producción industrial manufacturera comenzó a superar con creces al de la producción agrícola y pecuaria. Las sociedades dejaron de ser predominantemente rurales para convertirse en comunidades urbanas.