Con la banalización de la sociedad se destruyen valores esenciales y se actúa de manera irresponsable ante los problemas más graves que nos aquejan.
“El hombre lobo del hombre”, decía Tomas Hobbes en su libro “El Leviatán”. Precisamente para evitar esa lucha de todos contra todos, hay quienes deben ser muy cuidadosos en lo que expresan, porque las derivaciones de sus dichos pueden ser aún mucho más graves que sus dichos mismos. La banalización es un hecho, sin embargo entiendo que la naturalización de la banalización todavía no se ha materializado como tal y en mi opinión, eso es algo alentador. Debemos comprometernos a crear resistencias a la banalización de la sociedad, de la misma manera que nuestro organismo se defiende con sus anticuerpos de las bacterias que ingresan en el cuerpo y producen la enfermedad. De los que nos consideramos los anticuerpos, depende alcanzar la suficiente fuerza social para poder enfrentar activamente este problema que nos aqueja a todas y todos.
Si se profundiza esta banalización del mal, puede llegar incluso a hacernos creer que vivimos en una dictadura desde hace años en nuestro país. Una dictadura sin embargo, que nos permite el derecho de manifestarnos libremente, que nos garantiza la plena vigencia de los derechos constitucionales, que nos permite elegir nuestros representantes sin proscripciones, que nos permite vivir en libertad; en definitiva que nos permite vivir de manera democrática. Debemos entender que de lo que nos pone en riesgo esta banalización del mal, es ni más ni menos que la banalización de la democracia, a tal punto de llegar a confundirnos de si estamos viviendo en una democracia o en una dictadura. Banalizar la democracia es ni más ni menos que banalizar el pueblo, porque la democracia es el gobierno del pueblo. No hay otra forma de gobierno más representativa del pueblo en su conjunto que la democracia, la cual con sus aciertos y errores, posee los mecanismos que nos permiten vivir y desarrollarnos en una sociedad democrática.
Nos encontramos frente a una gran contradicción: estamos transitando el periodo democrático más largo desde la ley Sáenz Peña a la par del periodo de mayor debilidad de los partidos políticos. El sistema democrático necesita de partidos políticos fuertes y representativos que se conviertan en los canalizadores de las demandas de la sociedad, dado que como dice nuestra Carta Magna, son instituciones fundamentales del sistema democrático. Esto hoy no está ocurriendo y deja en consecuencia, el lugar vacante para que intenten ocuparlo sectores que se han hecho ver en los últimos tiempos, con características irracionales, autoritarios y fuertemente anti políticos.
En nuestro país el sistema de partidos políticos está debilitado y eso es un enorme daño y riesgo para la democracia como sistema de gobierno. Nos encontramos en una democracia sin partidos políticos fuertes y dinámicos, en donde la personalización de la política tiene más peso que los partidos políticos. Hoy nos encontramos con dos frentes o alianzas políticas (una en el gobierno y otra en la oposición) en donde las fuerzas políticas que las integran ocupan un rol casi intrascendente. Como resultado de esto, las diferencias internas muchas veces se terminan dirimiendo en el terreno público o mediático. Es necesario entender que fortalecer los partidos políticos y el sistema de partidos políticos es lo que nos diferenciara de tener una democracia formal a una real.
Tergiversar la historia, confundir los enemigos de la democracia y banalizar la dictadura, lejos de propiciar un diálogo democrático lo obtura. Con la banalización de la sociedad se destruyen valores esenciales y se actúa de manera irresponsable ante los problemas más graves que nos aquejan. La crisis actual nos obliga a actuar con sensatez y madurez cívica y moral. Iniciar el camino de la des banalización es una tarea ciudadana que nos debemos todas y todos.
(*) Licenciado en Ciencia Política y Gobierno (Univ. Nac. de Lanús), profesor en Docencia Superior (UTN), miembro de la Sociedad Argentina de Análisis Político (SAAP) y de la Asociación Argentina de Consultores Políticos (ASACOP). (@fidalgomarcelo)
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La entrada Marcelo Fidalgo: Democracia, dictadura y el peligro de la «banalización del mal» apareció primero en CCNesnoticias.