Las repercusiones internacionales del informe del 16 de septiembre de 2020, presentado por un equipo independiente de la Comisión de Verificación de Hechos, cuya realización había sido aprobada desde septiembre de 2019 en el Consejo de los Derechos Humanos de la ONU, ha desatado una reacción en cadena de los países con las democracias más sólidas de Occidente.