La preocupación de los países del primer mundo por depender menos de productos foráneos, la idea de consumir local, lo que implica producir en las cercanías, todo lo cual ahora tiene visos de seguridad nacional, no desde la perspectiva militar, sino desde la seguridad alimentaria y sanitaria, es una idea que ha tomado cuerpo y prevalecerá; sin embargo se podrá aminorar la dependencia, pero no evitar del todo. Es posible que ciertos sectores estratégicos se asuman en los países por el aseguramiento de materias primas, insumos y productos terminados críticos para la producción nacional, aun cuando ello implique mayores costos, pero tal control no se podrá ejercer en todo. Por otra parte, la nueva conciencia ambiental adquirida por efectos del Covid 19, también ejerce su influencia y promoverá el consumo de alimentos locales, regionales y preferiblemente orgánicos, por su menor huella de carbono.