El tiempo va haciendo su parte. Siempre le tuve miedo al tiempo, pero está allí, donde menos lo necesitamos. Llega el momento en que las palabras no están en nuestros pensamientos, se van disipando, se van haciendo escasas y reconocemos que es el contacto físico, el tocar, el mirar, lo que nos hace extrañar, al diablo los grandes pensadores, que indican que se puede amar y extrañar sin tocar, en realidad son sentimientos muertos, superfluos, sin experiencias de vida, pero el tiempo está ahí, haciendo su parte.