Le debemos a Zygmunt Bauman, el concepto de “sociedad líquida”. Entre las causas de esta última, el autor, señaló la impotencia del Estado, como hasta ahora lo conocemos, ante el creciente poder de las grandes corporaciones supranacionales. Como se diluye esa entidad que, garantizaba a los individuos – al menos en teoría- la posibilidad de resolver de manera homogénea los distintos problemas de nuestro tiempo, las ideologías y los partidos políticos, dejan de tener importancia y, con ello, toda apelación de valores compartidos que, permitirían al ciudadano, sentirse como parte de un todo.