Y se alzaron. Estaban cansados de la falta de gas doméstico, de la escasez de gasolina; se agotaron de sufrir por la crisis en el acceso al agua potable. Sí, explotaron porque no soportaban más los apagones recurrentes y a pleno mediodía, debido a esto tomaron las calles, echaron abajo un carro de las fuerzas de represión y protestaron con la fuerza de su rabia, de la indignación y de la frustración por las calamidades padecidas.