Al ver los rostros y miradas de las personas en las calles, negocios, transporte público, entre otros lugares, se puede notar el daño no cuantificable causado por la tiranía socialista. Son escenas que solo podíamos imaginar en otras regiones, lejanas o de épocas pasadas, también en materiales audio visuales que parecían irreales. Lo cierto es que nadie en Venezuela puede escapar de la realidad, cuando lo peor del mundo ha hecho nido en el país.