Acabamos de asistir a una nueva razia represiva contra el artivismo autónomo en Cuba. El pasado sábado resucitaron los añejos actos de repudio. Fueron dirigidos contra intelectuales y activistas ligados al Movimiento San Isidro, el Instituto Hanna Arendt y el proyecto Parque Horizontal. Todos los vimos en las redes, incluidos quienes viven en la isla. Si la condición ciudadana supone un saber, un poder y un querer, la primera variable -la información- no es más una excusa para mirar al lado. Alegando “no conocer lo que pasa”.