Las complejas circunstancias que enfrentan los actores políticos en general (estadistas, gobernantes, hombres públicos, líderes, etc) en gran medida escapan de su control. Pero las decisiones que toman frente a ellas sí les pertenecen en importante proporción. Estas decisiones son tomadas con un margen libertad y la opción tomada va a influir de manera distinta en el curso de los acontecimientos. Esto es contrario a la ideología marxista, para la cual los actores son prisioneros de un determinismo histórico.