Millones de toneladas de comida y bebida se desperdician en distintos países del mundo, mientras que otros millones apenas tienen acceso a los alimentos. El despilfarro alimentarios en los hogares tiene grandes consecuencias no solo para la economía del consumidor sino a nivel mundial. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), señala que al perder o desperdiciar los alimentos “se desperdician todos los recursos utilizados para producirlos, incluidos el agua, la tierra, la energía, la mano de obra y el capital”.
