Nos apartamos de las entregas capitulares del Informe sobre los DDHH en Venezuela, que inició y continúa elaborando la ONU, sobre el cual referimos en las entregas del (I al III), que, a partir de 1998, luego de la firma del Estatuto de Roma o de la Corte Penal Internacional, surgió la esperanza de que no queden impune en Venezuela los delitos inherentes a la violación de los DDHH, crímenes de guerra y de lesa humanidad por falta de justicia en el país, a consecuencia de las propuestas “revolucionarias” de este manido y disparatado régimen de gobierno surgido de la locura del militarismo chavista, las cuales se mantienen, entretanto que vayan surtiendo el efecto persuasivo y amedrentador, a medida que surge del raciocinio de los jefes y comandantes involucrados en los hechos atentatorios.