Pero no se trata de la historia de la muerte, sino de la
empedernida memoria de la vida, una vida sin subidas ni bajadas,
más bien en llano, y al pasitrote eso sí, son las metáforas que
tengo iguales a la memoria, aunque la mayor parte del tiempo el
automóvil y el avión han sido los vehículos que han llevado y
traído a Francisco por el mundo, es como si anduviera a pie,
en su burro chueco de la infancia y en los caballitos sin maña de
la hacienda La Pastora. La memoria restituye las imágenes.
Guillermo Morón