Fuerte

Con las palabras utilizadas en el título y enunciado de esta columna, se define el adjetivo “estoico” en el Diccionario de la Lengua Española.

Coloquialmente hablando, diríamos que merece este adjetivo aquella mujer o aquel hombre que es muy topada o muy topado para aguantar los llamados “pencazos” de la vida.

Sin duda, entonces, se debe tener temple, carácter, fortaleza y convicciones personales, para poder sortear las desventuras. 

Tener ecuanimidad cuando se experimentan las infelicidades requiere esencialmente constancia de ánimo. Y además, de imparcialidad de juicio si no es la naturaleza, sino un prójimo, quien nos las causa.

Estoica, pues, es aquella persona muy bien preparada para la vida: alguien con destrezas y habilidades desarrolladas principalmente por el cultivo espiritual e intelectual.

Y no es casualidad entonces que el adjetivo “estoico” deriva de una corriente filosófica, a la cual ya me he referido antes, por este tema de la pandemia.

¿Por qué volver a abordar esto hoy? ¿Por qué “repetir” tema habiendo tantos?

Pues la respuesta es simple: desgracia es que este país con índices socioeconómicos preocupantes, especialmente en salud, educación y nutrición, sufra un agravamiento de los mismos por los efectos propios de la pandemia. ¿Cuánto se retrasará el cumplimiento de muchas de las Metas del Desarrollo Sostenible, especialmente la No. 1 (¡Fin de la Pobreza!). 

Pero verdadera desgracia es que, encima de todo, sigamos enterándonos a diario de la descomunal corrupción que no solamente no cesa, sino que se hace cada día más descarada y flagrante.

Ser estoico ante ESTAS desgracias, requiere casi ser un santo. Me refiero, a ser fuerte y no perder la esperanza, y ser ecuánime, ante impulsos de rechazo inusitado y fúrico reproche de los autores intelectuales y materiales de estos delitos de “lesa guatemalidad”. ¿Cómo no sentir odio?

Por supuesto, que no se confunda el estoicismo con la pasividad y la complicidad por omisión. 

Intentaré explicarme mejor con tres sabios pensamientos de Marco Aurelio, uno de los estoicistas más estoicos que ha conocido la historia:

“No te comportes con falta de humanidad con los desalmados, que es lo que ellos hacen son los seres humanos” (No. 65, Libro VII, Meditaciones).

“Resulta patético no rehuir la propia maldad, cosa que es posible, y rehuir en cambio la maldad ajena, cosa a todas luces imposible” (No. 71, Libro VII, Meditaciones).

“No te será fácil encontrar a alguien que sea desgraciado por preocuparse de lo que le ocurre a su prójimo; en cambio, quienes nunca han sido sensibles a los impulsos de su corazón, forzosamente han de ser unos desgraciados” (No. 8, Libro II, Meditaciones).

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Author: Maria Suarez