La administración de Lenín Moreno está por llegar a su fin y va siendo hora de calificar su gestión tanto en el ámbito político como económico. Como el régimen autoritario de Rafael Correa perpetró una destrucción de las instituciones propias de una república democrática tan profunda y una equivalente destrucción de capital en la economía podríamos cometer el error de celebrar. Pero si bien el gobierno de Moreno tiene el mérito de habernos sacado de la órbita chavista, en el ámbito económico mantuvo el mismo modelo mientras empleaba una retórica de cambio. Se mantuvo en gran medida el modelo estatista de la Revolución Ciudadana, razón por la cual se le dificulta combatir la corrupción y sanear las finanzas públicas.