Entramos en el tiempo absoluto donde las palabras no significan nada desde el punto de vista del poder. Sucede así, por ejemplo, con el vocablo “ajuste”, que en realidad significa “recorte”, pero que ahora se emplea para convencernos de que “ajustar” es volver a lo justo, a lo normal, a lo que debe ser. Por tanto, se dice, hemos de ajustarnos a lo que el poder o el Gobierno, nos dice que tenemos que hacer.
Ya lo decía Humpty Dumpty, el simpático personaje en forma de huevo del cuento de ¡Alicia a través del Espejo!: “lo importante no son las palabras puesto que el lenguaje es arbitrario y cada cual le puede dar el significado que quiera sino saber “quien manda”.