La previsible victoria de las fuerzas democráticas en 2015 provocó que el régimen autoritario de Venezuela, que hasta entonces era lo que mis colegas denominan un “autoritarismo competitivo” (es decir, una dictadura con suficiente respaldo popular como para atreverse a competir electoralmente sin menoscabo de la utilización de sus inherentes arbitrariedades y su grosero ventajismo), derivara en un régimen autoritario con vocación totalitaria tras verse privado del respaldo de los ciudadanos. La elección de los “Magistrados Express”, el desconocimiento de la victoria de los diputados indígenas, la imposición de un “desacato” a la Asamblea Nacional, el establecimiento de una Constituyente sin observación de los requisitos constitucionales, la ilegalización de los partidos políticos, el posterior secuestro de sus tarjetas y la elección de un CNE sin los procedimientos constitucionales para tales efectos son todos capítulos del libro madurista del Golpe de Estado.