El 9 de diciembre de 1824 se libró la batalla decisiva de la emancipación hispanoamericana que consagró a Sucre como el Gran Mariscal de Ayacucho. Evoco el momento de la reacción de Bolívar al conocer la noticia del triunfo: éste se encontraba en una cena en medio de comensales siempre atentos a sus palabras, era un conversador sin par. Al leer el parte de Sucre se pone de pie, y sin poder dominar su extraordinaria emoción salta sobre la mesa y de pie, sobre ella, improvisa un brindis y se pasea de un extremo a otro gritando: ¡Victoria! ¡Victoria! ¡Victoria! La cena terminó en un desbordamiento de júbilo.