En el mundo tecnológico solo toma unos minutos saber si una aplicación está determinada al fracaso y en este tiempo con pandemia o no, los resultados casi son inmediatos.
Esto sucedió con Quibi antes de que debutara, parecía inevitable que el servicio estuviera condenado al fracaso. Claro, no ayudó que una plataforma de transmisión dedicada a videos de formato corto tuviera la increíble desgracia de caer durante una pandemia global que confinó a millones de personas en sus hogares con mucho más tiempo del que sabían qué hacer.
