Los acontecimientos de las últimas semanas, o mejor dicho de los últimos meses… O no, mejor dicho aún, ¡de las últimas décadas!, dejan claro, al menos para los millones de guatemaltecos que no estamos metidos en ese mundo en donde pocos ganan y millones pierden, que el actual modelo para el desarrollo de infraestructura vial es un modelo caduco, que está diseñado, operado y alineado para fomentar la corrupción y la ineficiencia, y para favorecer a unos pocos sin importar perjudicar al resto del pueblo de Guatemala. En cientos de ocasiones he dicho que el cambio de modelo de desarrollo de carreteras es urgente y que si bien la iniciativa de ley 5431, “Ley General de Infraestructura Vial”, no es perfecta, es infinitamente mejor a lo que tenemos hoy. Es importante preguntarnos por qué no ha cambiado el modelo por décadas y por qué seguimos aceptando vivir en un país en donde el estado de la mayoría de las carreteras es calamitoso, y peor aún, por qué no logramos multiplicar por 10 veces (mínimo necesario en Guatemala) la construcción de carreteras nuevas en todo el país, y en el área rural principalmente.
Bajo la bandera de ‘no a la privatización de las carreteras’, ‘no al pago de peaje’, y otra serie de conceptos superficiales y sin ningún sustento, pero que sí hacen mucho ruido, se nos trata de engañar a los que sufrimos del paupérrimo estado de las carreteras, que hay que continuar con el modelo existente de construcción. Sí, así de increíble como suena: que continuemos operando bajo un modelo que lo que sí tiene “privatizados” son los millonarios beneficios para un pequeño grupo de empresas, funcionarios públicos, empleados, autoridades y exfuncionarios del Ministerio de Comunicaciones, y las dependencias asociadas al desarrollo de carreteras, y socializado el gigantesco costo que trae a los guatemaltecos el desastroso estado de las carreteras a costa de ese modelo en donde sí se pagan y reciben otro tipo de “peajes” por todos lados, y que nos tiene situados en los últimos lugares del mundo en términos de calidad y cantidad de carreteras.
El nuevo modelo propuesto NO pretende privatizar las carreteras, los invito a que lean la Iniciativa 5431 completa para darse cuenta de que las carreteras son y serán bienes públicos de uso común. El verdadero tema de fondo es que el actual modelo sí tiene privatizados los beneficios en un puñado de gente, y el nuevo modelo pretende socializarlos mediante el desarrollo, construcción y mantenimiento de más y mejores carreteras y generar más de 200 mil nuevos empleos directos e indirectos. El nuevo modelo lo que SÍ hace es anteponer el bien común sobre el bien individual, concepto medular cuando se trata de modelos asociados a infraestructura básica para el desarrollo de los países. El nuevo modelo propuesto tampoco fomenta el cobro de peajes en la gran mayoría de carreteras, los invito a leer dicha iniciativa donde verán que el mecanismo es otro: es el pago por disponibilidad, realizado por el Estado, proveniente de los impuestos que ya pagamos, pero orientado de una forma que alinea los intereses, fomenta la competencia, la transparencia y la eficiencia, y sobre todo, garantiza que no se paga si la carretera no se construye, mantiene y opera bajo estándares de calidad, en el largo plazo. El nuevo modelo propuesto fomenta que ya NO se paguen otro tipo de “peajes” dentro del sistema de priorización de obras, licitaciones, asignaciones, supuestas supervisiones, pagos, etcétera.
El actual modelo fomenta que las maletas llenas de dinero vayan y vengan, y que los carros, buses, motos y camiones se detengan, que el beneficio se privatice, el costo se socialice y el desarrollo y progreso nunca se materialice, que se siga pagando “peaje”, a expensas de que Guatemala no viaje a un mejor futuro. El cambio de modelo es urgente y es inevitable, si queremos un mejor futuro para la gente. Sin carreteras el desarrollo es inviable.